domingo, 9 de abril de 2017

Claustrofobia

...Todo empieza en una habitación vacía. A la derecha una puerta de baño espera ser cerrada para ocultar de la vista las impurezas del suelo sobre el que se apoyan un lavabo y lo que parece ser una taza de váter. El resto, paredes lisas de color blanco, sin puertas ni ventanas. La luz de unos alójenos sale del techo, también blanco, con su luz blanca. El silencio se apodera de la estancia. Agua goteando, sin ritmo, sin compás. Un ruido sale del baño, un cuerpo sale del baño. Siempre entra alguien pero nadie se queda. Vuelvo a quedarme solo. Sudo, me falta el aire, no puedo respirar. La sangre que bombea mi corazón se agolpa en mi sien martilleando con violencia en mi cabeza. Los temblores se apoderan de mi cuerpo, convulsionándome hasta que me desmayo, pero dura poco. Me levanto mareado, me hiperventilo, entro en pánico, busco una salida, no la encuentro. Golpeo las paredes con mi cabeza, una y otra vez, hasta que las nauseas se transforman en vómito. Caigo, cierro los ojos, me hiperventilo de nuevo, me relajo, abro los ojos y todo empieza en una habitación vacía...